jueves, 9 de marzo de 2017

La procesionaria el peligro acecha

El caso de la oruga procesionaria, un clásico de nuestros bosques y parques, que aparecen con la llegada del buen tiempo formando hileras en el suelo.
 Sin embargo, su presencia comporta  Graves riesgos para la salud de los niños, adultos y animales domésticos.
La procesionaria está rodeada de unos pelos urticantes que se dispersan y flotan en el aire y producen irritación en la piel, nariz y ojos. Si se produce un contacto directo con la oruga, su pelo se clava en la piel y con ello un producto tóxico que genera la liberación de histamina en la persona afectada y, en consecuencia, la reacción alérgica. Contacto, consecuencias y tratamiento Por estos motivos, la procesionaria, además de ser dañina para los pinos, puede convertirse en un problema sanitario para las personas. El simple contacto con ella puede producir dermatitis, lesiones oculares y fuertes reacciones alérgicas o urticarias. Si la urticaria no desaparece será necesario medicina o una inyección esta oruga ha adelantado su llegada porque el invierno ha sido mucho más suave y seco de lo normal. La reacción alérgica a la procesionaria se manifiesta en urticaria. La piel se inflama y sobre ella se forman ronchas rojizas.
 Lo normal es que la urticaria desaparezca . Si esto no ocurre, es posible que se requieran medicinas o una inyección. Puede llegar a ocurrir, que la reacción alérgica cause una inflamación de las vías respiratorias que dificulte la respiración; en ese caso estamos ante una emergencia médica.
 Ser consciente, estar prevenido Por ello, los pacientes alérgicos deben ser conscientes del peligro que esta oruga supone para ellos por el riesgo de padecer una reacción anafiláctica.
La reacción alérgica se manifiesta en piel inflamada y ronchas rojizas Mejor es prevenir. Para ello se aconseja evitar cualquier contacto con la procesionaria, con sus nidos y también con los árboles afectados por la plaga, ya que sus pelos pueden despegarse de la oruga y ser arrastrados por el viento hasta entrar en contacto con personas y animales. Esta especie afecta a todo el territorio peninsular y a Baleares, reaparece cada año al comienzo de la nueva estación y afecta fundamentalmente a los pinares, aunque también puede dañar a otras especies arbóreas como cedros y abetos. La plaga ataca por igual a las especies arbóreas que se encuentran en las zonas urbanas, en parques, jardines, colegios, urbanizaciones y áreas residenciales.

La procesionaria se ubica cerca de los pinos donde instalan los “bolsones” en los que se desarrolla la larva. Esas bolsas son muy visibles por su color blanco y pueden alcanzar dimensiones de hasta 20 centímetros. En esta época del año, entre febrero y abril, la procesionaria abandona su nido para pasar de larva a crisálida. Las orugas bajan por el pino en fila india con el fin de enterrarse en el suelo donde termina su desarrollo y volar en julio como mariposas.
Mientras las orugas circulan por los pinares, empieza el problema para los perros. Son extremadamente venenosas:
 La procesionaria provoca varias lesiones en los perros: babeo, el animal intenta rascarse desesperadamente la zona afectada, hinchazón de la lengua, la boca, el esófago y el estómago. “En la lengua aparecen unas manchas rojizas o moradas como ampollas, y se le caen trozos de la lengua por necrosis, aunque esto no es inmediato”. Si el perro ingiere estos gusanos o la zona afectada de la lengua es muy grande “el animal puede morir”  intentar darse cuenta a tiempo para evitar el roce de las mascotas con estos insectos.
Ante este riesgo, lo primero es lavar bien la zona afectada con agua templada, el calor destruye la toxina no se debe frotar la zona ya que romperíamos los pelos urticantes liberando la toxina  es importante que si se trata de un perro acudir urgentemente a nuestro veterinario en caso de que el afectado sea una persona observar con mucho cuidado la evolución

Os dejo un video grabado por mi mismo el dia de la mujer trabajadora a unos kilómetros de talavera cuidado con la procesionaria

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