El caso de la oruga
procesionaria, un clásico de nuestros bosques y parques, que aparecen con la
llegada del buen tiempo formando hileras en el suelo.
Sin embargo, su presencia comporta Graves riesgos para la salud de los niños,
adultos y animales domésticos.
La procesionaria está
rodeada de unos pelos urticantes que se dispersan y flotan en el aire y
producen irritación en la piel, nariz y ojos. Si se produce un contacto directo
con la oruga, su pelo se clava en la piel y con ello un producto tóxico que
genera la liberación de histamina en la persona afectada y, en consecuencia, la
reacción alérgica. Contacto, consecuencias y tratamiento Por estos motivos, la
procesionaria, además de ser dañina para los pinos, puede convertirse en un
problema sanitario para las personas. El simple contacto con ella puede
producir dermatitis, lesiones oculares y fuertes reacciones alérgicas o
urticarias. Si la urticaria no desaparece será necesario medicina o una inyección
esta oruga ha adelantado su llegada porque el invierno ha sido mucho más suave
y seco de lo normal. La reacción alérgica a la procesionaria se manifiesta en urticaria.
La piel se inflama y sobre ella se forman ronchas rojizas.
Lo normal es que la urticaria desaparezca . Si
esto no ocurre, es posible que se requieran medicinas o una inyección. Puede
llegar a ocurrir, que la reacción alérgica cause una inflamación de las vías
respiratorias que dificulte la respiración; en ese caso estamos ante una
emergencia médica.
Ser consciente, estar prevenido Por ello, los
pacientes alérgicos deben ser conscientes del peligro que esta oruga supone
para ellos por el riesgo de padecer una reacción anafiláctica.
La reacción alérgica se
manifiesta en piel inflamada y ronchas rojizas Mejor es prevenir. Para ello se
aconseja evitar cualquier contacto con la procesionaria, con sus nidos y también
con los árboles afectados por la plaga, ya que sus pelos pueden despegarse de
la oruga y ser arrastrados por el viento hasta entrar en contacto con personas
y animales. Esta especie afecta a todo el territorio peninsular y a Baleares,
reaparece cada año al comienzo de la nueva estación y afecta fundamentalmente a
los pinares, aunque también puede dañar a otras especies arbóreas como cedros y
abetos. La plaga ataca por igual a las especies arbóreas que se encuentran en
las zonas urbanas, en parques, jardines, colegios, urbanizaciones y áreas
residenciales.
La procesionaria se
ubica cerca de los pinos donde instalan los “bolsones” en los que se desarrolla
la larva. Esas bolsas son muy visibles por su color blanco y pueden alcanzar
dimensiones de hasta 20 centímetros. En esta época del año, entre febrero y
abril, la procesionaria abandona
su nido para pasar de larva a crisálida. Las orugas bajan por el pino en fila
india con el fin de enterrarse en el suelo donde termina su desarrollo y volar
en julio como mariposas.
Mientras las orugas circulan por los pinares, empieza el problema
para los perros. Son extremadamente venenosas:
La procesionaria
provoca varias lesiones en los perros: babeo, el animal intenta rascarse
desesperadamente la zona afectada, hinchazón de la lengua, la boca, el esófago
y el estómago. “En la lengua aparecen unas manchas rojizas
o moradas como ampollas, y se le caen trozos de la lengua por necrosis,
aunque esto no es inmediato”. Si el perro ingiere estos gusanos o la zona
afectada de la lengua es muy grande “el animal puede morir” intentar darse cuenta a tiempo para
evitar el roce de las mascotas con estos insectos.
Ante este riesgo, lo primero es lavar bien la zona afectada con agua
templada, el calor destruye la toxina no se debe frotar la zona ya que
romperíamos los pelos urticantes liberando la toxina es importante que si se trata de un perro
acudir urgentemente a nuestro veterinario en caso de que el afectado sea una
persona observar con mucho cuidado la evolución
Os dejo un video grabado por mi mismo el dia de la mujer trabajadora a
unos kilómetros de talavera cuidado con la procesionaria